Thursday, July 3, 2008

Como si fue ra eter na

A veces siento que camino por la vida como si fuera eterna. Tiendo a hacer planes para realizar en un futuro y aplazo cosas que podría hacer hoy.

Recuerdo que hace unos tres años alguna vez me encontré con un amigo, Joffre, que había sido crítico literario del periódico El Mundo, de Medellín. Unos días antes yo, poeta clandestina, le había entregado unos pocos poemas, para que me hiciera una crítica descarnada. Entonces, me dijo: -”Marta, hablemos mañana, para entregarte un comentario por escrito”. Ese día nunca llegó, porque mi amigo murió esa noche.

Hago esta reflexión a partir de un poema de Fabián Casas, poeta argentino, nacido en Buenos Aires, que encontré en Enfocarte y que aquí reproduzco textualmente:

Sin llaves y a oscuras

“Era uno de esos días en que todo sale bien.
Había limpiado la casa y escrito
dos o tres poemas que me gustaban.
No pedía más.

“Entonces salí al pasillo para tirar la basura
y detrás de mí, por una correntada,
la puerta se cerró.
Quedé sin llaves y a oscuras
sintiendo las voces de mis vecinos
a través de sus puertas.
Es transitorio, me dije;
pero así también podría ser la muerte:
un pasillo oscuro,
una puerta cerrada con la llave adentro
la basura en la mano”.

Fabián Casas

Aunque a veces lo olvido, intento vivir cada día en tiempo presente. Pocas grandes cosas ocurren en el trasegar por la existencia de los mortales del montón. El éxito permanente se convierte en algo rutinario para el que es exitoso, la enfermedad en una constante para el enfermo, la incertidumbre para el que es incierto, en fin, el peligro para el que le gusta el riesgo.

El futuro es una ilusión impredecible. No vaya a ser que la parca me sorprenda con la lista de planes escrita juiciosamente en una hojita pegada en la puerta de la nevera.

Cerebros femeninos y masculinos

El cerebro humano tiene un perfil sexual que define algunos de los comportamientos masculinos y femeninos. No solo el material genético que traemos desde el inicio de la gestación, sino también los niveles de testosterona a los que se somete el feto en determinado momento del embarazo y el número de embarazos previos que tuvo nuestra madre son responsables de algunos de nuestros rasgos físicos y contribuyeron a moldearnos la personalidad y las emociones. La proporción del tamaño entre el dedo índice y el anular, por ejemplo, es un indicativo de los niveles de testosterona a los que estuvo sometido el bebé en la placenta.

A propósito de este tema, en Genciencia encontré un comentario sobre el test que elaboró la BBC en conjunto con un grupo de sicólogos, para evaluar si el cerebro tiene identidad sexual, si puede ser femenino, masculino o una mezcla de los dos.

Los resultados globales de la prueba, realizada con la colaboración de medio millón de voluntarios procedentes de todos los rincones del planeta, comprueban la teoría de que sí existen diferencias entre el cerebro de los hombres y de las mujeres; que unos y otros tenemos habilidades que son características de cada sexo.

Una de las conclusiones que arroja el consolidado de las respuestas es que, en promedio, las mujeres tenemos más capacidad que los hombres para interpretar las expresiones de las caras y para saber, por ejemplo, cuando alguien está mintiendo.

A mí no me asustan los resultados de este test, en cuanto a que pueda convertirse en un argumento sexista o de segregación. Estoy convencida de lo que demuestran este y otros estudios en cuanto a que los hombres y las mujeres vemos el mundo de una manera distinta, a que tenemos estructuras cerebrales con leves diferencias, marcadas por los genes y las hormonas, y que son diferencias que no implican superioridad o inferioridad de género; que existen distintos tipos de inteligencia, tanto en ellos como en nosotras, cada una de las cuales entraña sus propias ventajas evolutivas y competitivas. De no ser así, esas estructuras cerebrales tan sofisticadas muy probablemente no existirían.

Posted by marcas_a in 16:53:52 | Permalink | No Comments »